Vinos Aalto, Ribera del Duero: Menos tradición y más personalidad
Hace unos días tuve el placer de ser invitado a degustar los vinos de un proyecto vinícola con más de veinte años de antigüedad, procedente de una de las regiones productoras más icónicas del mundo. Estoy hablando de Aalto de Ribera del Duero. Entre copa y copa, Antonio Moral, enólogo de la bodega nos fue explicando, con el entusiasmo de quien cuenta los logros deportivos de sus hijos, todo lo que hay que sabes sobre Aalto. Así que empecemos por lo primero, el nombre. Aalto está nombrada en honor a Alvar Aalto, arquitecto y diseñador finlandés de mediados del siglo XX. Aalto fue un pionero en la arquitectura y diseño escandinavo, quien se alejó de las tradiciones que prevalecían en la época. En este sentido la bodega Aalto hace honor al arquitecto pues ahí también se busca alejarse de la tradición en aras de lograr vinos interesantes y memorables. Luego de años como enólogo en una de las bodegas más renombradas del mundo, Vega Sicilia, Mariano García decidió a finales de los 90s fundar su propio proyecto. Tal como Alvar Aalto, García no buscó ajustarse a la tradición por lo que dejó atrás convencionalismo para armar este proyecto innovador, pero sin comprometer la calidad.
En este tenor, algo que llama la atención es que a pesar de no ser para nada una bodega pequeña (producen alrededor de medio millón de botellas al año) solo tienen dos etiquetas de tinto, y próximamente una de blanco. En esta degustación pudimos probar los dos tintos, disponibles en La Compañía del Vino, y la verdad es que ambos son exquisitos, cada uno merecería una reseña por separado, pero eso requerirá más botellas y probarlas completamente concentrado en el vino. Cosa que no iba a ocurrir porque la degustación se dio en un ambiente más bien informal, sin mucho protocolo, una experiencia muy agradable curada por el sommelier Andrés Amor. Ese ambiente distendido, sin duda alineado con la filosofía de Aalto, permitió disfrutar aún más los vinos, pero escribir menos.
Bodega Aalto nos recuerda que aún en vinos de alta gama se puede ser travieso, romper las reglas y de cualquier manera ofrecer vinos memorables, interesantes, con mucha personalidad.


Como parte de la experiencia la chef Vero Musi agasajó a los presentes con una cena de 5 tiempos, muy bien lograda para potenciar a las dos estrellas de la noche, el Aalto, vino de alta gama de la bodega, y el Aalto PS, vino de más alta gama. Cada platillo de la cena no solo estuvo exquisito, sino que a su manera complementaban muy bien ambos Aaltos. De cualquier manera, mientras probaba los vinos antes de que llegara la cena me puse a pensar en cómo maridaría cada uno de estos vinos.
En primer lugar, yo maridaría Aalto PS, el de más alta gama, solo con la conversación de alguien especial con quien poder platicar sobre el vino, y de otras cosas después, claro. Es un vino que da mucho de que hablar, profundo, pero sin astringencia, se siente como terciopelo en la boca. Al tomar el Aalto PS, un brindis con mucho sentimiento, viendo a los ojos a esa persona especial con quien lo estás compartiendo se puede volver un recuerdo para toda la vida.
Con el Aalto normal, el de alta gama, uno puede ser más jugetón. Abrirlo con amigos, hablar de como extrañan el diseño mid-century, hacer maridajes interesantes. El vino es muy versátil y lo puedes acompañar con platos ligeros o más pesados. A mi me gustaría probarlo con un Margret de pato, o con un rack de cordero con costra de pistacho, sí, con algo más bien pesado, pero ese soy yo. El Aalto tiene el suficiente cuerpo para hacer un contraste de esos que todavía extrañas años después de probarlo.
