“La Pasión nos Une”: El Encuentro del Arte Wixárika y Menchaca Studio en Morelia
En el Centro Cultural Clavijero, el trabajo de Menchaca Studio y la cultura wixárika se encuentran en una exposición que celebra la identidad mexicana y el valor de nuestra herencia cultural.
Como moreliana, nunca me canso de caminar por mi ciudad. Recorrer el Centro Histórico es un gusto que disfruto seguido; sus calles, sus palacios y casonas coloniales siguen siendo parte de nuestra vida diaria. En Morelia la cultura se respira en cada esquina. Es la magia de pasar junto al Jardín de las Rosas y escuchar a los estudiantes del Conservatorio ensayar, o la de encontrarte de sorpresa con el arte de creadores tan destacados como Menchaca Studio mientras haces tus actividades de todos los días. Nuestra agenda cultural está pensada para nosotros los habitantes, y ese orgullo por lo nuestro es lo que la hace tan atractiva para los visitantes.
Hace unos días, precisamente en uno de mis paseos por el centro, decidí entrar al Palacio Clavijero y me llevé una gran sorpresa. En el patio principal de este increíble lugar encontré una gran exposición de arte contemporáneo, concebida por César Menchaca (Menchaca Studio) en un trabajo conjunto con un colectivo de artistas wixáritari (huicholes).



De inmediato recordé que ya había visto su trabajo en este mismo centro cultural hace unos años, y volví a quedar impresionada. Hay que reconocer el valor de la visión de Menchaca: a través de su estudio realiza un trabajo con un verdadero impacto social que apoya a las familias wixáritari. Él diseña la idea conceptual y fabrica la estructura base, pero son los artistas de la comunidad quienes le dan vida y significado al pegar, una a una, los millones de chaquiras. Es impresionante ver la paciencia y el detalle de su trabajo.
En esta ocasión, la exposición se llama “La Pasión nos Une” y el tema central es el fútbol, algo muy oportuno por la época que vivimos actualmente en el país.
Lo que más impacta es el contraste. Ver la sobriedad de este edificio del siglo XVII combinada con esculturas gigantescas llenas de color es todo un espectáculo. Son 23 piezas monumentales inspiradas en el fútbol, pero también hay figuras místicas muy importantes como jaguares y xoloitzcuintles. Al verlas de lejos te sorprende el tamaño, pero cuando te acercas, es asombroso notar el tamaño diminuto de cada chaquira y la precisión con la que está colocada. Te hace pensar en que cada símbolo plasmado ahí cuenta una historia sagrada de su cultura.
La exposición logra que el arte sea accesible para todos sin perder complejidad, y pone en alto el valor real de la cosmovisión wixárika, un pueblo originario que habita en la sierra de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas.
Además, la arquitectura del Clavijero sirve como el lienzo perfecto para que brille el arte de la comunidad. Las luces y sombras del propio edificio crean una experiencia única; vale mucho la pena subir las escaleras o asomarse por las ventanas del piso de arriba para ver las vistas que se forman. Los tonos de la cantera rosa hacen que los colores de las esculturas resalten todavía más.
La exposición es completamente gratuita y permanecerá abierta hasta el 31 de julio. Al salir de Clavijero y volver a caminar por Morelia, me quedé con una gran satisfacción. Vivir en una ciudad donde el arte te sale al encuentro y poder presenciar este homenaje a nuestras raíces es un verdadero privilegio. Esta muestra logra conectar la historia de nuestra arquitectura colonial con la fuerza y el color del pueblo wixárika de una forma muy natural. Como moreliana y amante de la cultura, considero que es una oportunidad perfecta para valorar el trabajo minucioso de las manos mexicanas y para reconectarnos, a través de la belleza, con el orgullo de nuestro origen.


