Barolo, de pastas y otras delicias en la CDMX
En la Ciudad de México somos afortunados; tenemos restaurantes japoneses, españoles, tailandeses, franceses…la cocina que se te ocurra seguro esta representada en algún lugar de la ciudad, y entre ellas una de las favoritas siempre será la italiana (porque nunca nadie dijo “ya, es demasiada pasta”).
Desde hace poco más de un año, el chef Rafael Prado se suma a esta oferta de pastas de la ciudad con su restaurante de cocina italo-mediterránea: Barolo.



Aquí la especialidad son las pastas, sin duda, pero no creas que esta es una trattoria o un restaurante clásico italiano. No. Aquí no vas a encontrar penne a la vodka ni fettuccini Alfredo. Aquí vas a descubrir nuevos platillos, inspirados en los tradicionales, quizás, pero cada uno con el sello y la reinterpretación de Rafael.
De escuela tradicional, Rafael pasó por cocinas como la de Mía Domenica, Aitana, Castizo y Eloise, especializándose en técnicas francesas y sabores españoles. Barolo es su primer restaurante de autor, y en el brillan platos que no vas a probar en otros restaurantes. La intención detrás de cada uno de ellos, según Rafa, es que la gente “venga solo por un plato específico”.



Conmigo la misión ya está cumplida: mi favorito es el tentáculo de pulpo confitado con salsa arrabbiata y cubo de papa – una entrada suculenta, llena de umami, de texturas perfectas – y seguro que vuelvo solo por ese plato. Otras de las estrellas de la carta son los calamares vadouvan, con curry francés, las croquetas de prosciutto o el short rib con polenta frita.
A pesar de que la carta cambia con frecuencia para traernos nuevos especiales, entre las pastas ya hay varias que son fijas de la carta y que ya afianzaron su lugar en Barolo: la cacciatore, o “cazador”, que se prepara con caza de temporada como pato o venado, el spaghetti bottarga, con hueva de pescado y ralladura de limón, o los cappeletti rellenos de lengua, el favorito de Rafael.




Las pastas se preparan todos los días, para servir al día siguiente: al ser un proceso totalmente artesanal, es necesario permitir que se hidraten e integren todos los ingredientes, por lo que Rafa, junto con Fernanda, encargada del área de pasta, preparan los dos tipos de pasta (pastas para rellenar y pastas cortas) en anticipación al servicio del día siguiente, en el pequeño taller abierto donde puedes ver el proceso de elaboración.
Para complementar la comida, la barra en Barolo también tiene una oferta deliciosa con tragos como Adriano, de St. Germain, vino blanco, Chartreuse y ginebra, o el Barolo Especial, de guayaba con mezcal, así como una selección de vermuts, licores italianos, y por supuesto, vinos para maridar cada uno de los platillos.


En cuanto al ambiente, Barolo es un restaurante casual pero no demasiado; semi-oculto tras la barra de mármol te encontrarás con un spot romántico, ideal para un cita con tu pareja o para una buena cena entre amigos de larga sobremesa (con segunda ronda de platillos, eso seguro), o una comida tranquila en fin de semana, compartiendo al centro los especiales de temporada, por los cuales no te debes de olvidar preguntar.
Toma nota
Barolo, restaurante italo-mediterráneo en CDMX
Orizaba #203, Col. Roma Norte, CDMX
IG: @barolo.rest
Reserva en opentable: Restaurante Barolo

Felicidades Rafael Prado, excelentes comentarios Srita. Mariana