6 ciudades monocromáticas para fotos impresionantes
En estos 6 destinos monocromáticos cada fachada, cada puerta y cada pared se pintan de un solo color. No es un capricho estético sino el resultado de siglos de historia, cultura o una decisión comunitaria que define la identidad de cada ciudad. Si buscas los destinos coloridos más icónicos del planeta, esta guía te lleva a seis rincones del mundo donde el color lo es todo, y donde tus fotos serán totalmente instagrammeables.

1. Chefchaouen, Marruecos — Azul
En las montañas del Rif, en Marruecos, Chefchaouen es famosa por sus infinitos matices de azul. Desde tonos celestes polvorientos hasta callejones de añil profundo, el pueblo transmite una calma profunda. Sus calles laberínticas revelan escaleras pintadas, arcos y macetas que brillan contra los muros azules. Cada esquina aparece una postal.
El origen del color es un tema de debate permanente. La tradición del azul se asocia, dependiendo de a quién le preguntes, con la espiritualidad, el cielo, o incluso con la idea de que el color repele a los mosquitos. Chefchaouen fue fundada en el siglo XV como una fortaleza, y con el tiempo se convirtió en un destino de gran popularidad turística, en parte gracias a su proximidad a Tánger y a su singular paleta monocromática.

2. Izamal, México — Amarillo
Izamal es conocida en Yucatán como la Ciudad Amarilla —la mayoría de sus edificios están pintados de amarillo— y también como la Ciudad de las Colinas, porque esas colinas son en realidad los restos de antiguas pirámides mayas. Es una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas de las Américas.
¿Por qué amarillo? Nadie lo sabe con certeza. El alcalde Jorge Carlos González Rodríguez ordenó pintar los edificios de amarillo y blanco entre 1959 y 1961, cuando el henequén —base de la economía local— había caído en declive y el gobierno buscaba transformar la ciudad en destino turístico. El tono específico fue estandarizado en 1993 con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II. La teoría más poética, sin embargo, apunta a algo más antiguo: el amarillo como homenaje al sol y al dios maya Kinich Kakmó, deidad solar a quien la ciudad estuvo dedicada desde sus orígenes.
El atractivo central de la ciudad es la Basílica de San Antonio de Padua, del siglo XVI, cuyo atrio abierto es el segundo más grande del mundo, después del Vaticano. A unas cuadras, la pirámide de Kinich Kakmó se puede escalar para tener la mejor vista posible de la ciudad dorada desde arriba.

3. Jaipur, India — Rosa
En 1876, el Maharajá Sawai Ram Singh II ordenó que toda la ciudad fuera pintada de un rosa “terracota” para recibir al Príncipe de Gales, Alberto Eduardo. En la cultura india, el rosa es el color de la hospitalidad. El príncipe quedó tan impresionado que le dio el sobrenombre de “La Ciudad Rosa”, y el nombre se quedó. En 1877, el Maharajá promulgó una ley que prohibía pintar cualquier edificio del centro histórico de otro color. Esa ley sigue vigente hoy.
El tono viene de una mezcla de cal y pigmentos naturales que recuerda al ladrillo quemado o al salmón. La luz lo transforma a lo largo del día: al amanecer tiene matices morados, al mediodía es casi naranja, y al atardecer se convierte casi en lavanda.

4. Collonges-la-Rouge, Francia — Rojo
El sello de Collonges-la-Rouge son sus edificios de color rojo intenso construidos con arena rica en óxido de hierro, un material inusual en otras regiones de Francia pero característico de esta zona del país.
La historia del pueblo comienza en el siglo VIII, cuando floreció alrededor de un priorato situado sobre el camino de peregrinación a Santiago de Compostela. También se le conoce como “la ciudad de las veinticinco torres” y la mayoría de sus mansiones señoriales fueron construidas en los siglos XV y XVI. Dato curioso: Collonges-la-Rouge es el pueblo fundador de la asociación Les Plus Beaux Villages de France —Los Pueblos más Bellos de Francia. El concepto nació aquí.

5. Sidi Bou Said, Túnez — Blanco y Azul
A veinte kilómetros de Túnez, sobre un acantilado blanco a 130 metros sobre el Mediterráneo, Sidi Bou Said es un laberinto de casas encaladas adornadas con puertas de cobalto, ventanas arqueadas, celosías de hierro forjado y buganvilias en cascada. Muchos viajeros lo comparan con Santorini, pero sin el turismo masivo. El aspecto azul y blanco es tanto ancestral como regulado: durante generaciones, los locales usaron cal blanca para refrescar sus muros y pintura azul para resistir la corrosión del mar. En 1915, los vecinos peticionaron al Protectorado Francés para proteger este estilo visual.
El pueblo lleva el nombre de un santo sufí del siglo XIII. En los siglos XIX y XX, se convirtió en refugio de artistas e intelectuales: Flaubert, Chateaubriand, Simone de Beauvoir y Matisse pasaron por aquí. El Barón Rodolphe d’Erlanger, artista franco-tunecino que residió en el pueblo desde 1905, impulsó su estatus como enclave artístico, atrayendo a figuras como Paul Klee y André Gide.

6. Isla Banwol, Corea del Sur — Morado
Banwol cuenta la historia de una comunidad de 150 personas que decidió pintarlo todo de morado y logró que medio millón de turistas la visitaran en tres años. Banwol-do —literalmente “isla de la media luna”— está ubicada en el condado de Sinan, en la provincia de Jeolla del Sur, en la costa occidental de Corea del Sur.
La campanula, una flor silvestre de color morado-violeta nativa de la isla, inspiró un relanzamiento temático en 2015: 400 edificios pintaron sus techos de morado, junto con cabinas telefónicas y otros elementos urbanos. Se sembraron además 21,500 m² de campos de lavanda. El condado de Sinan invirtió más de 4,800 millones de wones (alrededor de 4.25 millones de dólares) en esta iniciativa, todo con la misión de impulsar el turismo
Banwol está conectada con la isla vecina de Bakji a través de un puente (también morado) que los viajeros cruzan a pie. La entrada al pueblo es de costo simbólico, pero se hace gratis si llegas usando algo morado, ya sea un sombrero, una bolsa o un paraguas. Dado que el color morado está fuertemente asociado con el fandom del grupo de K-pop BTS, existen zonas de fotos dedicadas al grupo y una escultura con la frase “I purple you”.
