Viamonte, un pedacito de Buenos Aires en la Juárez
Con apenas 14 asientos —contando los de la barra—, este nuevo rincón en la colonia Juárez tiene más alma que muchos restaurantes con el triple de mesas. Y es que hay algo en ese tamaño que obliga a la intimidad: la luz tenue, las mesas pequeñas con mantel blanco, las sillas de madera y el piso de terrazzo que te recuerda, sin que nadie te lo diga, que aquí no hay prisa.
Nostalgia por Buenos Aires
Viamonte nació del impulso personal de Fernanda Dolores, argentina de origen, que un día decidió traer un pedacito de su ciudad a México. No una réplica exacta, sino la sensación de los bodegones porteños: esos lugares donde la comida reconforta, el vino no falta y la sobremesa se alarga naturalmente. De eso trata este lugar. Y lo logra.
El espacio lo dice todo: decoración clásica y sencilla, elegante y casual al mismo tiempo, con un feel europeo que se siente muy acogedor. Hay detalles curiosos que te van contando la historia del lugar si pones atención: un letrero que dice “pida matrimonio” —que en Argentina es el nombre de un platillo típico previo al asado, generalmente de chistorra y chorizo— y un muñequito colgando de la lámpara que resulta ser un cantante argentino muy querido por Fernanda. Pequeños detalles que le dan un toque divertido y despiertan curiosidad por Argentina.
Hablando de curiosidad, si es lo tuyo, siéntate en la barra. Desde ahí ves al chef Tristan Newmann cocinar a través de una ventana que da a la cocina, puedes platicar con los bartenders y meseros y entender bien lo que tienes en la copa y en el plato. La selección de vinos tiene cosas interesantes, como una malvasía de Lanzarote, Islas Canarias, que no ves en muchas cartas de la ciudad.



Los platillos que hay que pedir
La cocina de Newmann está inspirada en la cantina argentina de base, pero con una ejecución mucho más sofisticada y toques internacionales que van apareciendo sin pena. Lo que más me gustó, y por mucho, fueron los mejillones en salsa de azafrán: intensos, con ese caldito delicios que pide pan para recogerlo. Muy cerca de ellos, el arroz meloso con calamares, cangrejo y camarones, terminado con aceite de albahaca y alioli. En ambos platos hay algo que los une: un balance perfecto entre grasa y acidez que deja a la boca queriendo el siguiente bocado (o el siguiente trago de vino, que para eso estamos). Probamos también el chorizo argentino, las empanadas de carne, y la alcachofa a la parrilla. Para cerrar con broche de oro con la chocotorta, un pastel delicioso de varias capas acompañado de una ganache de chocolate untuosa y suculenta.
En general, la propuesta muestra una técnica sólida y una ejecución limpia, sin pretensión. Es cocina contemporánea con alma de cantina: sofisticada cuando tiene que serlo, pero de sabores accesibles y compartibles.



El mood
Lo recomiendo para una cena romántica, sin duda. Para una plática de esas que quieres que dure y no te importa perder la noción del tiempo. El lugar lo invita: la luz, el tamaño, el silencio justo. No es para ir en bola ni para festejar cumpleaños ruidosos. Es para ir de dos, cuatro como máximo, pedir bien, beber despacio y quedarse en la sobremesa hasta que te digan que van a cerrar (o te des cuenta que hay demasiada gente esperando tu mesa).
Toma nota:
Viamonte
Versalles 102, Col. Juárez, Ciudad de México
Instagram: @viamontemx
Menú (Abril 2025)


