Japoneza Retreat: un refugio de contemplación en Tlaxcala
Hace unos días me escapé a Japoneza Retreat, un hotel que sale del paradigma de los hoteles convencionales. A 2 horas de la Ciudad de México, frente a la laguna de Atlangatepec en Tlaxcala, este es un verdadero refugio de contemplación y desconexión.
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El concepto: Ubicado en Tlaxcala, fusiona el estilo de vida japonés (casas de huéspedes tradicionales) con el campo mexicano para el descanso y la contemplación. Espacios de arquitectura tradicional con “rincones” de silencio, chimeneas y áreas comunes de descanso.
Pet friendly: Destino altamente pet-friendly donde los perros circulan libres y se ofrecen actividades con caballos en la laguna.
Habitaciones: distintas suites con áreas de estar, tinas abiertas y chimenea. Cada una es única.
Perfil del Huésped: Exclusivo para adultos que buscan desconexión total; no es un resort de lujo convencional, sino un refugio de contemplación y desconexión
Japoneza es el bebé de Fausto Terán, director audiovisual que se enamoró de la zona hace varios años. Platicando con él, me cuenta que siempre quiso tener una pequeña granja, donde los animales y la naturaleza fueran los reyes. A la par, practicaba Jiu Jitsu, lo que lo llevo a viajar por Japón hospedándose en casas de huéspedes tradicionales, dojos y casas de Samurais. De ambas pasiones; el campo y los animales, y el estilo de vida japonés, surgió la visión de Japo-Neza, un híbrido entre la cultura mexicana y la japonesa.





La contemplación como destino
Japoneza es un hotel-destino. Fausto quiso traer a México el espíritu de contemplación y meditación propiciado por el contacto con la naturaleza que encontró en Japón, así que cuando creo la primer casa del hotel, se basó en un granero, con las áreas comunes al centro y las habitaciones arriba y alrededor. La segunda casa, más puramente japonesa, esta basada en una casa de Samurais, con un área común para practicar (para los huéspedes, para relajarse, meditar, leer), y las habitaciones divididas en dos pisos: en la parte de abajo, las áreas húmedas como tina, baño, sala y la fogata para calentarlo todo. En la parte de arriba, la habitación, sin ninguna interrupción al descanso.
Llegar a Japoneza es una sorpresa. En todo el hotel hay “rincones”. Columpios gigantes, redes suspendidas, tumbonas… cada uno con su sillón, su cojín distinto, su propia vista, sus propios sonidos. Permean las campanas de viento que cuelgan de los árboles, y el viento que corre por las copas. En cuanto te instalas, comienzas a sentirte invitado por el silencio, la pausa. Todo esta diseñado para invitar al huésped a conectar consigo mismo, en un estilo algo distinto al que solemos acostumbrar los mexicanos; en relativo silencio.
Pet friendly, animal friendly
No puede haber espacio de conexión con la naturaleza sin pensar en los animales, y para Fausto y Andrea, con quién hoy opera el hotel, eso se resume en uno de los destinos más pet friendly que he encontrado. Aquí los peluditos son parte esencial; desde que llegas puedes abrir las puertas del coche y dejarlos en libertad (claro, en conciencia de que hay otros perros). Es como la cereza del pastel. Imagina esto: una vista increíble de las montañas, la laguna y el campo, un sillón delicioso, tu chimenea, tu perro, y con quién decidas vivir esta experiencia. Eso es un fin de semana aquí.
Si tienes alma aún más animalera, acércate a las yeguas del hotel, que pastan libremente en la propiedad, (y muy pronto las gallinas). Y si acercarte a ellas no es suficiente, puedes explorar la laguna y el cerro detrás del hotel a caballo, guiado por Don Esteban, quién habita la zona desde que nació, y que es parte esencial del hotel.
Consentir la mente y el cuerpo
Para terminar de cerrar la experiencia retreat, Japoneza tiene una zona de cold plunge, con un jacuzzi caliente a un lado de la alberca fría. Date un chapuzón en ambos y cierra con un masaje en tu cuarto, para dormir verdaderamente como bebé con el silbido del viento nocturno entre los árboles, y el suave crujir de la madera quemada con las que están construidas las casas, a la usanza japonesa.
Las habitaciones
Cada casa de Japoneza tiene distintas habitaciones, y cada habitación es única. Todas son formato suite, con áreas de estar privadas, y en casi todas encontrarás chimenea, así como una tina abierta al area común. Cada una tiene su sello, impreso por Andy, y seguro encontrarás tu favorita. En mi caso, son las habitaciones de la casa nueva (Nakamura) con vista a la laguna, con su propio deck y hamaca para amanecer con vistas del Pico de Orizaba, que se alcanza a ver a lo lejos.






¿Para quién es?
Japoneza es el hotel ideal para parejas en busca de un fin de semana romántico, de mucha conexión y plática, de pausa. Para viajeros solos que buscan un espacio de trabajo o reflexión, para una escapada íntima de amigas, y para todos aquellos que quieren viajar con su perro. No es un destino para niños (no se permiten en el hotel, solamente si se reserva toda la casa) dada la naturaleza de silencio y contemplación. Tampoco es un destino para los que buscan grandes amenidades de lujo tradicional ni servicio de resort. Es literalmente, el destino perfecto para escaparse de la ciudad, pero no solo físicamente, sino mentalmente. Para dejar en el cajón por unos días nuestros hábitos urbanos, y sentir la naturaleza en un hotel que realmente se siente como si te hubieran invitado a una casa muy especial.
Toma nota:
Reserva en: japonezaretreat.com
Tel: +52 999 359 8517
Ubicación: Cerro de las Tórtolas y Sta. Clara, Zumpango 023 90410 Atlangatepec, Tlaxcala.


