Hasta que el corcho haga pop: Mina Penélope, Montepulciano Rosé
Pareciera que en la CDMX está dejando de hacer frío. Por fin, luego de este invierno que estuvo pesado. Y para celebrar muy de antemano la llegada de las jacarandas y el buen clima chilango me abrí este rosé de Mina Penélope. Creo que no he hecho muchos reviews de vinos rosados, ya debía eso, sobre todo porque un buen rosé puede ser extremadamente versátil tanto para ocasión como para maridaje. Además de que un rosé siempre se verá más festivo que un tinto o un blanco, y quien diga que no, le espero a la salida.
Ya entrando en lo que nos concierne, primero reviso la botella y la etiqueta. Es una etiqueta muy conceptual, lleva unos trazos en plateado sobre un fondo blanco, como si quisiera crear un halo de misterio. Misterio que continua una vez que a través del vidrio transparente ponemos atención en el líquido. Nos dice la contraetiqueta que es un Montepulciano rosé, sin embargo el color no es de un rosé tradicional, es más hacia el naranja, como si fuera hidromiel. Nos quieren confundir para no saber por donde viene el golpe, y digo esto en el buen sentido. En copa se alcanza a apreciar algo turbio, sin que esto sea un problema para nada.
Luego de las vueltas obligatorias en la copa me lo acerco a la nariz. Tiene aroma algo dulce, sin ser tropical, se notan más bien frutos que se dan en árboles de clima templado, durazno o chabacano o pera. A lo lejos pareciera que la vainilla se acordó que andaba en el vecindario. Debo agregar que no se siente muy alcohólico, y también por allá con la vainilla se nota algo de levadura, sin llegar a ser invasiva como en vinos naturales.
Lo pruebo, todo el misterio que generaron desde la botella tiene su recompensa, está muy bueno. A primera instancia lo siento como en el camino hacia un jerez, semi seco pero divertido. Por esto siento que iría muy bien con aceitunas, pero de calidad, nada de los sobrecitos de plástico del supermercado.
El vino se siente muy íntimo, la etiqueta conceptual, el misterio del rosé naranja, las frutas de huerta, las aceitunas. Es para una cena de dos, o máximo cuatro personas. Lo abriría al principio, mientras la gente apenas se está instalando en la situación. Te aseguro que tus invitados recibirán este Mina Penélope como otro abrazo más de bienvenida, la puerta a una zona de comfort temporal. Yo ni siquiera les contaría mucho al principio sobre el vino, más bien les preguntaría qué les genera, que ellos hablen mientras tú terminas los últimos detalles de la cena.
Ahora, si eres una persona terca que no va a hacer caso y quieres un maridaje hecho y derecho para este gran vino, ahí te va. Ábrelo en primavera, antes de que el calor arrecie, o en otoño, durante una tarde de lluvia. Prepara salmón al horno servido con una salsa cremosa de nuez de la india, limón, cebollín, y menta; pon el último disco de Taylor Swift y brinda con tus comensales.
Toma nota:
Mina Penélope Viñedos, Montepulciano Rosé, 2020, San Antonio de las Minas, Valle de Guadalupe
@minapenelope
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