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Los Tesoros de Oaxaca: hoteles boutique y comida tradicional

Oaxaca: ¡Que ciudad más exquisita!

Exquisita en sus sabores, sus detalles, sus gentes, su arte, su hospitalidad…en fin, la lista es larga, y los tres días de esta visita no bastaron para descubrirla, pero si fueron perfectos para conocer los Tesoros de México en esta ciudad. Tesoros de México, si aún no lo conoces, es el programa de la Secretaría de Turismo que certifica a los hoteles boutique y restaurantes más emblemáticos del país, por su autenticidad, historia y oferta hospitalaria premium. Con ellos, me aventuro en esta deliciosa ciudad para descubrir sus 4 tesoros.

Antes que nada, hay que hacer la primer parada obligatoria: el mercado 20 de noviembre, donde puedes pedir diferentes especialidades oaxaqueñas verdaderamente típicas, y comértelas codo a codo con turistas y locales. Entre tanta delicia es difícil escoger, pero yo me voy por la más icónica: una tlayuda de tasajo. Es la forma perfecta de decir “ahora SI estoy en Oaxaca”.

Para terminar el recorrido del mercado, un chocolate frío y un pan de cazuela relleno de chocolate con pasas. Este es un primo del pan de yema (que se elabora con mucha yema de huevo, de ahí su nombre), pero se hornea en cazuelas de barro o latas, y es como un rollo relleno, perfecto para chopear en chocolate.

Casa Carmen, hotel boutique

Ya con la panza llena y el corazón contento, me dirijo al primer tesoro: el hotel boutique Casa Carmen, una propiedad dividida en dos casas, ambas con una gran ubicación, a pocas cuadras del Templo de Santo Domingo. Casa Carmen fue diseñado por el artista oaxaqueño Amador Montes, y su sello se nota en todos los rincones del hotel. Me recibe Gaby Pacheco, gerente general del hotel y oaxaqueña enamorada de su trabajo, cosa que descubro conforme me platica del hotel mientras disfrutamos de una deliciosa mezcalina de mango.

Casa Carmen nació hace 6 años, en la primer ubicación sobre la calle de Reforma (donde me hospedo yo). La casa estaba casi en ruinas, y fue restaurada respetando los detalles originales de la época colonial, fusionándolos con el estilo de Amador Montes. La segunda casa fue restaurada de la misma manera un par de años después, y hoy ambas casas ofrecen 8 habitaciones, cada una con su toque especial pero todas con la misma línea: el arte de Amador y su pasión por las técnicas y materiales de Oaxaca.

El ambiente es muy chic, sofisticado, relajado sin ser aburrido, y con una impecable atención a los detalles, desde los aromatizadores en cada espacio hasta las bolsitas bordadas a mano donde se guarda la secadora de pelo. Este mismo cuidado a los detalles de la hotelería también está por todo el edificio, como en los espacios dedicados a las cactáceas, que tienen un lugar primordial, o las obras del maestro Montes perfectamente colocadas por toda la casa.

El concepto de Casa Carmen deriva de su nombre: la intención del hotel es que te sientas en casa, lo cual resulta muy sencillo con los espacios acogedores e íntimos y la atención de Gaby y su equipo, que además de hospedarte te pueden ayudar a coordinar diferentes recorridos y experiencias privadas dentro de Oaxaca o sus alrededores.

El día siguiente me recibe fresquito y soleado, así que después de un desayuno ligero en Casa Carmen me despido para una visita rápida al Jardín Etnobotánico, que lleva ese nombre ya que esta dedicado tanto a las plantas como a las diferentes etnias o gentes de Oaxaca. Es un espacio bellísimo, sereno y fresco, que puedes recorrer en un tour guiado por los biólogos que cuidan de las plantas y que responden a mis millones de preguntas con singular alegría. El Jardín solía ser la huerta de los dominicos del templo de Santo Domingo, al cual me dirijo al terminar el recorrido para apreciar una de las muestras de barroco mexicano más impresionantes, con sus múltiples bóvedas cubiertas en yesería con chapa de oro.

Jardín Etnobotánico de Oaxaca

Restaurante Catedral

Para la comida me espera Martina Escobar, quién fundó este restaurante icónico de Oaxaca hace 43 años. En ese entonces, no había la cantidad de restaurantes, mercados, o turismo que hay ahora, así que Martina iba y venía en su camioneta hasta la ciudad de México para comprar todo el equipo necesario para el restaurante, tanto como para la banquetera que surgió un poco después.

Botana de guacamole con chapulines, quesillo doble crema, salsa y tostadas

Martina es mujer istmeña, de Tehuantepec, y es un verdadero almanaque gastronómico: su cocina es tradicional, elaborada con recetas ancestrales, literalmente, heredadas a su mamá por su abuela y bisabuela. En Catedral sirve todos esos platillos auténticos y tradicionales del Istmo, con ingredientes que a menudo no se encuentran en otros lugares, como el tamalito de zapalote, un elote tierno de Tehuantepec, que se convierte en mi tamal favorito de inmediato, servido con crema y queso seco del istmo.

Los favoritos de la casa son los molotes de plátano, rellenos de queso o de picadillo, los tamales de mole, las garnachas zandungeras (un sopecito de maíz con carne de res frita, salsa de tomate, una ensalada pequeña y queso seco), y el lechón al horno, el cuál Martina aprendió a hacer desde niña, época en la cual los hornos no eran lo suficientemente grandes así que después de marinarlo por al menos 24 horas, se llevaban en una gran olla de barro al horno de adobe de la señora Isabel, el único suficientemente grande en la ciudad, dónde se cocía lentamente durante toda la noche.

El lechón aún se prepara de la misma manera, aunque ya no se hornee en el horno de la señora Isabel. Se sirve con mole coloradito, uno de los 7 moles de Catedral y de la región. Los otros seis son el negro, el verde, el amarillo, el rojo, el chichilo y el almendrado. Cada uno se sirve con diferentes proteínas y acompañantes, como pollo, guajolote, res, cerdo, plátano, arroz o tortillas. Cada uno es un poema, y aunque tal vez tengas que hacer varias visitas, te recomiendo probarlos todos para apreciar sus diferencias y encontrar tu favorito.

De tantas delicias pensarías que ya no hay espacio para el postre, pero afortunadamente yo gozo de uno dedicado al dulce final, que en este caso es una nieve de mamey con espuma de tejate, un postre único, super refrescante, y perfecto para terminar una comida tan rica y variada en sabores, con el sello istmeño de Martina en cada bocado.

Parador San Miguel

Después del festín en Catedral, llegó a Parador San Miguel. Este hotel es de un estilo mucho más clásico, acorde con los 20 años de historia que tiene. Aquí platico con Judith Ilescas, quién comenzó junto con su familia esta propiedad, con la idea de ofrecer un parador muy típico. El nombre se debe al pueblo de origen de su papá, San Miguel Peras, así como la herrería forjada de manera tradicional que abunda por todo el hotel, como una forma de mantener viva la antigua profesión de su padre.

Salpicadas por las 19 habitaciones y cuatro suites del hotel hay artesanías de casi todo México, pero resaltan las de Oaxaca. El estilo es ecléctico, con colores muy vibrantes y una mezcla de detalles que va desde las simpáticas jaulas de pájaros hasta los peluches artesanales sobre las camas. En el centro del hotel esta el patio y el restaurante El Andariego, que ofrece cocina tradicional oaxaqueña para desayunar, comer o cenar, en un espacio muy sereno rodeado del canto de los pajaritos, que curiosamente fueron rescatados por el hotel de manos de huéspedes, amigos o familiares que ya no podían hacerse cargo de ellos.

El tema de los pájaros se repite por todo el hotel; especialmente los colibrís en honor a la madre de Judith, quién estuvo siempre muy presente en el hotel y que ahora ya no está con nosotros. Además de encontrar varios pintados en las habitaciones, resalta el gran mural en la terraza superior del hotel, pintado por el artista Bouler, quién pronto ofrecerá talleres de artes gráficas para los huéspedes del hotel en esta misma terraza. Otras actividades que ofrece el Parador San Miguel son catas de mezcal, coctelería, y distintos tours en los alrededores de la ciudad.

Para terminar el día, Judith me presenta a Bouler, quién me lleva a hacer un recorrido por el barrio de Jalatlaco, el más antiguo de la ciudad y el más “instagrameable”. Esta antigua colonia solía ser una zona de curtidores, pero hoy en día las curtidurías han sido reemplazados por cafecitos, restaurantes y tiendas. Lo más bonito del barrio, sin embargo, no es su antigüedad, sino como se ha vuelto el más alegre visualmente: hace algunos años Bouler pintó el primer mural del barrio, representando a una comparsa (un grupo de personas que cantan y bailan en los festivales en las calles) de Jalatlaco. Algún tiempo después, los vecinos le pidieron que pintara otro mural en la entrada del barrio, y Bouler accedió siempre y cuando fuera un trabajo en equipo. Algunos vecinos pusieron la comida, otros la pintura, otros los mezcales, étc… El primer mural tomó tres días, y fue tan especial porque lo pintaron entre todos los vecinos, guiados por Bouler. Así surgió la tradición de pintar los muros de este barrio, dándole una imagen única, alegre, y muy fotogénica.

Después de terminar el recorrido, Bouler me invita al taller de grabado que tiene junto con tres socios, Máscara Negra. Aquí me dan un mini-curso de grabado donde aprendo las técnicas principales de este arte, y puedo hacer una pequeña placa en un tipo de unicel reciclado, perfecto para principiantes. Después de terminar mi placa, Eumir, otro de los socios, me ayuda a entintarla e imprimirla, y felizmente me llevó la primer y única impresión: edición exclusiva de esta visita.
El grabado es una expresión artística muy representativa de Oaxaca. ¡Tan solo en el centro de la ciudad hay 143 talleres de grabado! Así que conocer un poco más sobre esta técnica es básico para completar una experiencia oaxaqueña.

Azul de Oaxaca Hotel + Galería

Recibo el último día en el cuarto tesoro de Oaxaca, despertando con un cafecito en el patio del Hotel Azul de Oaxaca. Este hotel es además galería de arte, y a mi parecer, museo.

Mientras termino mi café en el patio, Taide Robles, gerente general de Azul, me cuenta un poco sobre este hotel boutique en Oaxaca. La casa solía ser una vecindad, con locales comerciales al frente, donde José Luis, el actual dueño, tenía una galería de arte. Cuando se aventaron a hacer el hotel, la galería permaneció en el mismo lugar que está ahora, pero el amor al arte se expandió a todo el concepto. La casa es de 1874, y se conservaron los patios originales y varios detalles que se encontraron en la remodelación, como el color azul, el primero y original, que se encontró después de pelar capas y capas de pinturas, y de dónde salió la inspiración para hacer un hotel de este color.

Azul es un hotel contemporáneo, fusionando arquitectura e interiorismo modernos con el arte de los 5 artistas oaxaqueños que diseñaron las 5 suites del hotel: Villalobos, Leyva, Zárate, Dubón y Toledo. Cada una de las suites fue diseñada por un artista, desde los mosaicos de cerámica hasta los muebles, y en cada habitación puedes disfrutar además de una pequeña colección de sus obras. La atmósfera de cada suite es única, casi como si estuvieras hospedado en la casa de cada artista.

Rodeando el patio, se encuentran las 16 habitaciones estándar, diseñadas por Héctor Esrawe y complementadas con mosaicos de Francisco Toledo. El resultado de tantas mentes talentosas y artísticas colaborando en un sólo proyecto es un hotel boutique muy singular, que no podrás encontrar en ningún otro lado, así como una muestra muy especial del arte y diseño contemporáneos de Oaxaca.

Además de la hospitalidad y el restaurante, Azul tiene varias actividades “oaxaqueñas” de las cuáles puedes disfrutar ya sea en el patio principal o en la terraza tipo roof top, como clases de chocolate con molino de bicicleta, catas de mezcal o distintos talleres artesanales. Para complementar, también te puedes animar a una de sus visitas con artesanos, como el taller de alebrijes oaxaqueños de la familia Jiménez o la clase de barro verde y rojo con una maestra artesana de la zona.

Tristemente, mi visita a Oaxaca llega a su fin, pero no me voy por mucho tiempo: tengo que regresar cuanto antes para seguir disfrutando de esta exquisita ciudad y todos sus tesoros.

Toma nota:

Tesoros de Oaxaca

Casa Carmen
Reforma 600 A
casacarmen.com.mx
IG: @casacarmenhotel

Azul de Oaxaca Hotel + Galería
Mariano Abasolo 313
hotelazuloaxaca.com
IG: @hotelazuldeoaxaca

Parador San Miguel
Independencia 503
paradorsanmiguel.com
IG: @paradorsanmigueloax

Restaurante Catedral
García Vigil 105
restaurantecatedral.com.mx
IG: @restaurante.catedral

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