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El arte de hacer strudel

Strudel House Budapest

En nuestro reciente viaje culinario a Budapest, tuvimos oportunidad de visitar el Strudel House, la casa del strudel, o por su nombre completo en húngaro, Első Pesti Rétesház. Una búsqueda rápida en internet de lugares de strudel en Budapest te pondrá este lugar entre los más populares e importantes, y en esta ocasión, no se equivoca. Aunque el nombre pueda sonar turístico, llegar aquí fue una deliciosa y agradable sorpresa: el lugar es un café romántico sin ser anticuado, acogedor y calientito, ideal para refugiarse del frío y por supuesto, comer una (o dos, o tres) rebanadas de strudel.

Nos recibe Csaba Leidal, el fundador de este negocio familiar con una misión: hacer el mejor strudel, y a la vez el primer lugar de Budapest dedicado a este postre. El strudel es un plato histórico, tanto que no se sabe a ciencia cierta de dónde proviene. Los austríacos consideran el apfelstrudel, relleno de manzana, su postre nacional, mientras que los alemanes se llevan el crédito por el nombre, que significa remolino en alemán antiguo. Lo cierto es que esta crujiente delicia está presente en toda la región del antiguo imperio austro-húngaro, y como tantos platillos en el mundo, es probablemente el resultado de una fusión de culturas y tradiciones. Para Csaba la única historia importante en cuánto al strudel es la suya: desde niño, siempre fue su postre favorito, y nos cuenta con ojos nostálgicos como recuerda a su abuela preparándola, muy estresada cuando la masa no se estiraba lo suficientemente delgada o cuando veía que alguien más no la preparaba de la manera correcta.

De este amor de la infancia por el strudel nació el proyecto familiar de Strudel House, que hoy ya goza de enorme fama. Acompañadas por Csaba, gozamos de una demostración de strudel a manos de su maestro panadero, Adam, quién nos deja con la boca abierta (lista para comer strudel) con su impresionante técnica y habilidad.

Para hacer un rollo de strudel, o mejor dicho, 3, Adam estira tan solo 75 gramos de masa en una mesa grandísima, de aproximadamente unos 70 x 150 centímetros. Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos; con una destreza que muchos pizzaiolos envidiarían, estira la pequeña bolita de masa hasta que tiene la delgadez de una hoja de papel, si no es que incluso un poco más, y la extiende sin romper un solo pedacito por toda la mesa, como si tendiera una cama. Orgullosamente, Csaba nos presume como se puede leer el menú por debajo de la masa, punto clave para la elaboración de un buen strudel.

Una vez que la masa se convirtió en esta finísima sábana, se agregan los rellenos. Uno será de manzana y canela, otro de queso cottage húngaro, y otro de poppy seed o adormidera con cerezas. Adam enrolla la masa de 1.50 mts en unos 30 segundos, otra vez sin hacer ni un sólo agujero, corta cada rollo y los acomoda en la charola de hornear, para después barnizarlos con aceite y llevarlos al horno. Todo el proceso es tan ligero, que parece ser lo más fácil del universo…

….pero ahora nos toca intentar a nosotros, y no, no lo es. Aunque la masita se estira con facilidad, no llegamos más allá de los 30 cms antes de que se rompa en varios lugares y Adam tenga que intervenir y rescatarnos. Nuestra sábana de masa es más como una rebanada de queso gruyere llena de agujeritos para los ratones, así que en esta ocasión no se convertirá en strudel. Definitivamente, nos faltan unos cuantos años de práctica.

Para quitarnos la decepción de nuestro strudel fallido, nada mejor que una degustación de los favoritos de la casa, los tres dulces que preparamos de queso cottage, cereza y manzana, y uno salado, relleno de col rallada con pimienta. Mi favorito sin duda es el de queso cottage, con un ligero sabor a miel, pero el de manzana y el de cereza son también deliciosos. Ninguno de los strudels, como el resto de los panes en Hungría, son demasiado dulces, por lo que en combinación con la masa ligerísima con la que se preparan, resultan ser un postre muy ligero. Son perfectos para acompañar un café o incluso una bolita de helado, y si se te antoja otra rebanada de strudel, seguro que todavía tendrás espacio.

Csaba y Adam

Antes de lo que quisieramos, termina nuestra clase y degustación de strudels, pero nos vamos con la barriga llena y el corazón contento, no sólo por comer el postre típico de Hungría, sino también por ver la pasión y perfección con los que Csaba y Adam los preparan y ofrecen a sus comensales.

Toma nota:

Strudel House Budapest

1051, Budapest, Október 6. Street 22.
reteshaz.com
IG: @strudelhousebudapest

Acerca del autor

mm

Editora del arte del buen vivir; bloguera apasionada del buen comer, todo lo boutique, hoteles, interiorismo, las terrazas soleadas y todos los animales.

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