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Don Pepe, cantinero, habla de sus antepasados

Don Pepe, cantinero, habla de sus antepasados

Don Pepe es mezcla de cantinero y filósofo, con gotas de historiador y manías de coleccionista; gordo, pacífico ilustrado, sirve ron y noticias al mimo tiempo. Don Pepe ha visto pasar por sus manos miles de botellas y millones de vasos y también cientos de vidas. Don Pepe del arte de beber a la mexicana lo sabe todo.

– ¿ Es cierto que durante el virreinato la cantina era aún más barroca y enriquecida que en nuestro días, Don Pepe?
– Es tan cierto como que la gente ya no sabe beber y con la cuba libre y el whisky en las rocas se queda como si nada más se le escurriera. Durante el virreinato inventaron decenas de bebidas y cuando don José Manuel de Garay las relacionó, fue a encontrar que cincuenta de ellas eran como misterios para nosotros.
– ¿Qué era el “chilocle”?
– Se fermentaba pulque añadiéndole chile ancho, epazote, ajo y sal.
– ¿Y eso sabía bien?
– Levantaba el ánimo y lo mantenía en alto mientras el bebedor no se cayera al suelo.
– ¿Es cierto que en un tiempo se prohibió el mezcal?
– El obispo monseñor Elizacochea, que dirigía amorosamente a su rebaño en Michoacán, prohibió el mezcal y entonces el buen pueblo cuanto tomaba a escondidas un vaso lo llama “excomunión”. “Excomunión” era, según se cuenta, un mezcal muy bueno, pero según Elizacochea quien lo tomaba se iba al infierno.
– Dígame, Don Pepe, ¿cómo se hace el “chapalotle”?
– Fue bebida inventada por los indígenas y se bebía en las ceremonias. Se hacía tomando semilla muy seca de pirú y se ponía a fermentar varios días. Se le añadían hierba y se tomaba en grandes dosis.

A don Pepe se le hace agua la boca hablando de los licores perdidos en el olvido. Dice que el “sendecho” es una bebida reconfortante, que se prepara con maíces amarillos a los que se les deja fermentar por toda una noche y luego se les pone dulce de miel o de piloncillo, se cuela y se le añade agua, no mucha.

– ¿Es cierto que en un tiempo se prohibió el mezcal?
– El obispo monseñor Elizacochea, que dirigía amorosamente a su rebaño en Michoacán, prohibió el mezcal y entonces el buen pueblo cuanto tomaba a escondidas un vaso lo llama “excomunión”.

– Yo pienso, don Pepe, que antes había más imaginación que ahora para bautizar las bebidas.
– Tome nota, joven. “Polla ronca”, “timbirichi, “chiringuito”, “cauchán” “quebrantahuesos”, “bingarrate”, “guarapo” “nochocle”…

Cuando Don Pepe era un hombre maduro, pero no anciano, a la cantina iban gentes pidiendo bebidas que soñaban a Hollywood y ponían en cada copa un poco de la ilusión cinematográfica.

– El coctel “Mary Pickford” se hace con jugo de piña, ron, granadina y hielo. El “Greta Garbo” con azúcar, marrasquino, jugo de lima, pernod y ron. Se le pone hielo y se bate.
En ocasiones Don Pepe se ríe recordando las mezclas perdidas en la memoria.
– El “Tom y Jerry” fue muy famoso, se hacía con dos huevos.

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Le cuento que hace poco en el bar del hotel Plaza de Nueva York me sirvieron un coctel “Manhattan” con hielo. Don Pepe se lleva las manos a la cabeza.
– ¡Qué vergüenza, qué vergüenza! Justamente en donde se inventó el Manhattan, que es como el padre de todos los combinados. Un Manhattan tradicional se hace con bourbon, tres partes, y una parte de vermouth italiano, se añaden unas gotas de amargo y todo esto se deja caer sobre unos cubos de hielo muy duro. Después se agita suavemente, en círculos, en una coctelera plateada, y se sirve procurando que el hielo no se caiga en la copa, porque entonces el Manhattan quedará inutilizado. Se sirve en copa abierta hasta los mismos bordes y se le pone una cereza conservada en marrasquino. Eso es un manhattan como la ley y los maestros de la coctelería mandan.

Ya metidos en recuerdos nostálgicos, Don Pepe y yo brindamos por Ernest Hemingway, quien fue gran catador de todo tipo de bebidas. En cuba inventaron un combinado y le dieron su nombre. Don Pepe lo hizo muchas veces para los lectores de El viejo y el mar.
– Se ponen en la coctelera dos onzas de ron, una copa de jugo de toronja, y unas gotas de marrasquino, jugo de lima y todo sobre hielo muy duro. Se agita y se sirve en copa de champaña.

Durante años no existía bar alguno que no estuviera decorado con banderas y fotografías de deportistas. En el bar, el gran especialista, vestido con una americana blanca, elegante, movía en el aire la coctelera y ponía una nota de ritmo y alegría.
Don Pepe nos dice que aquello eran los grandes tiempos y que ahora los cantineros mezclan la coca con el ron, como quien desprecia al cliente.
– Mire, joven, un cantinero de los de ayer era un elegante. Un cantinero de los de hoy es un vendedor de bebidas.

Y Don Pepe se prepara sí mismo un combinado que llama “Nostalgia”, que se hace con whisky americano, ron mexicano y vermouth francés al que pone una cucharadita de triple seco.

Don Pepe, y yo también, somos unos nostálgicos del bar.

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Paco Ignacio Taibo I
In Memoriam
Publicado originalmente en Maria Orsini, el arte del buen comer, No. 32, Año 1991.

Acerca del autor

Paco Ignacio Taibo I

Paco Ignacio Taibo I fue autor de más de 50 novelas, hitoriador, creador del Gato Culto y periodista galardonado con el premio nacional de periodismo. El legado de Paco marcó el panorama cultural mexicano, y Maria Orsini tuvo el honor de colaborar con él durante mas de 20 años.

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