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Escapadas: Casa Fernanda, hotel boutique en Tepoztlán

Hace poco nos escapamos a conocer un hotel boutique y spa en Tepoztlán único, un oasis de paz y descanso a menos de dos horas de la Ciudad de México. Se trata de Casa Fernanda.

Afortunadamente la hotelería boutique cada día crece más en México, así que nos podemos dar el lujo de escaparnos un par de noches para disfrutar de un destino de manera verdaderamente auténtica. En el caso de Casa Fernanda, el destino es el hotel en sí. Aunque definitivamente hay muchas cosas que ver y hacer en Tepoztlán, esta escapada se enfoca más en un par de días de relajación, de slow living, disfrutando del increíble ambiente del hotel.

Casa Fernanda surgió hace poco más de 11 años. Es el proyecto de Arturo Contreras y su familia, entre ellos Fernanda, su hija, quién además del nombre aporta todo el interiorismo e identidad visual. Fue de los primeros hoteles boutique en Tepoztlán, e inició con una casa de 6 habitaciones y un pequeñísimo spa. Hoy Casa Fernanda se divide en dos casas contiguas, con un total de 14 habitaciones.

Desde que llegas, el hotel inmediatamente te transmite calma. Primero te recibe un enorme árbol de ciruelo que un rayo partió en dos hace ya muchos años, a cuyo alrededor se diseñó la segunda casa del hotel, incluyendo el spa. Después te recibe el staff del hotel para hacer check-in, quienes te permiten elegir la aromaterapia de la habitación entre tres aromas distintos. Nosotros elegimos el de madera, y para los jabones y cremas del baño, nos quedamos con el de albahaca. Una vez aromatizada nuestra suite, podemos instalarnos: como el resto de la casa, las habitaciones son contemporáneas, minimalistas y ligeras.

Esta imagen moderna y ligera se repite por todo el hotel, sin embargo, no se pierde nunca la calidez. Las dos casas amuralladas no son opresivas; al contrario, sus jardines perfectamente cuidados, con una selección de plantas que gozan y prosperan del clima de Tepoz, te hacen sentir en un jardín secreto, privado, íntimo.

Entre estos jardines se esconde la alberca, un espacio aún más apartado, entre una enorme barrera de lavanda y garras de león, y una generosa vista al tepozteco. Es ideal para relajarse con un coctel para platicar, o con un buen libro a leer largas horas, con una chapoteada de vez en cuando para refrescarse.

También atrás de uno de los jardines está el restaurante de Casa Fernanda: La Veladora. Aquí el chef actual, Iván Quiroz, sirve cocina de Baja California y Morelos, o baja-tepoz. Arturo y su familia vivieron mucho años en Tijuana así que ésta parte es un homenaje a la península que se ve en platillos como la quesabirria de rabo de res, la tostada de pulpo salteado, la ensalada César, o el risotto de arroz de Morelos, con denominación de origen. De entre los postres destacan los chilaquiles de chocolate, tiritas crocantes bañadas con ganache y helado. La Veladora tiene una carta muy original, cosa que no es fácil de encontrar en estos días.

En la casa más nueva, detrás del enorme árbol partido, está el spa, Toci, cuyo nombre lo otorga la diosa azteca conocida como abuela de los hombres y madre de todos los dioses. El spa se inspira en tratamientos tradicionales así como mexicanos, incluyendo el temazcal. Cada ritual se personaliza para el cliente, según sus gustos y necesidades. En mi caso, primero recorro el circuito de hidroterapia: que consta de 45 minutos repartidos entre sauna, vapor, regadera de contrastes de temperatura, y por último la enorme alberca de hidromasaje, en la que me siento como Harry Potter jugando en el baño de burbujas de los prefectos. Hay tres zonas de burbujas a presión: para piernas, para espalda y para cabeza y hombros. Es un pre-masaje extremadamente relajante.

Después Saori, mi terapeuta, libra una ardua batalla contra mis nudos en un masaje terapéutico, con manos firmes e insistentes para poder ganarles. Le ayuda la aromaterapia del spa y el ritual previo de incienso y mirra, en el que me invita a imaginar que libero todos mis problemas. Después de 50 minutos, tal vez todavía tenga un poco de problemas, pero sin duda son menos y me siento relajada, fresca y descansada.

Antes de despedirnos y regresar a mi vida “normal” de ciudad, una parada por Flor del Norte, el café de Casa Fernanda. Aquí el pan se hornea en casa todos los días, y se sirve en un pequeño patio bardeado, acogedor con montones de helechos, teléfonos y otras plantas colgantes que rodean las mesas. Además del pan (como el rollo de guayaba, croissant, cruffin o conchas), puedes desayunar clásicos como chilaquiles o molletes o algo más ligero como avena o toasts de aguacate o hummus.

Es el desayuno ideal para cerrar con broche de oro una experiencia muy mexicana, en un hotel boutique de Tepoztlán que busca darle voz a las artesanías y artistas de México, desde las esculturas que adornan los jardines y habitaciones, hasta los textiles de la ropa de cama, sin dejar nunca de ser una experiencia moderna y sofisticada; toda una escapada a unas cuantas horas de la ciudad.

Toma nota:

Casa Fernanda

casafernanda.com
Niño Artillero No. 20, Barrio San José, Tepoztlán, Morelos, México. C.P. 62520.
Tel: (739) 395 0522
IG: @casafernanda

Acerca del autor

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Editora del arte del buen vivir; bloguera apasionada del buen comer, todo lo boutique, hoteles, interiorismo, las terrazas soleadas y todos los animales.

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