Cosechando aceitunas: Cartas desde Castelfalfi
En el corazón de La Toscana, Castelfalfi es una joya medieval que invita a vivir una vida lenta, a disfrutar de los pequeños placeres de la dolce vita. Estas son las cartas que recibimos desde allá. y compartimos contigo.
Querido viajero,
El otoño en la Toscana se anuncia con un resplandor plateado: el de los olivos que guardan historias más antiguas que el tiempo. Entre ramas que parecen susurrar secretos, las aceitunas caen suavemente sobre las lonas, recogidas con un gesto pausado que convierte la cosecha en contemplación.
En el frantoio, la transformación comienza: del fruto al oro líquido, un verde intenso que brilla con la pureza de la tierra. La degustación revela matices que van del amargo delicado al aroma más afrutado, recordándonos que cada variedad es un paisaje distinto.
Un poco de pan, una copa de vino, y de pronto el aceite se convierte en inspiración para ese platillo especial que espera en la mesa. En cada bocado, la certeza de que todo empieza en la tierra y se convierte en memoria.
Te veo pronto,
Castelfalfi




