
Cocer el betabel en abundante agua hasta que quede suave y se pueda insertar con facilidad un tenedor al centro. Escurrir y dejar enfriar por completo.
Pelar el betabel y molerlo muy bien en el procesador o licuadora, hasta obtener un puré sin grumos.
Colocar la harina en una superficie de trabajo y hacer una fuente u hoyo al centro. Colocar dentro las 6 yemas, clara, sal y el puré de betabel. Con un tenedor grande, comenzar a mezclar suavemente todo, trabajando del centro hacia afuera siguiendo el círculo hasta comenzar a incorporar la harina. Continuar mezclando con el tenedor y cuando ya no sea posible, utilizar las manos terminando de incorporar por completo la harina. Continuar amasando hasta obtener una masa firme y lisa, y dejar reposar cubierta con un trapo por 20 minutos.
Corta la pasta en tu forma favorita, trabajando en una superficie enharinada. La más sencilla es fettuccini; estira la masa en una lámina rectangular de 2 mm de grosor con un rodillo y luego córtala en tiras de 5 mm de ancho.
Usar la pasta ya formada inmediatamente, o dejar secar al aire libre sobre una rejilla hasta que endurezca por completo. Guardar en un contenedor hermético para usar posteriormente.
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plato fuerte