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Sonia: Sabores de la infancia

Sonia: Sabores de la infancia

En una casona vieja de la Juárez, abrió recientemente sus puertas Sonia, un restaurante dónde los platillos buscan recordarnos sabores de infancia, de las casas de nuestros abuelos. El lugar, como el nombre del restaurante, está dedicado a Sonia Bielous, la abuela de uno de los socios. Sonia fue una mujer increíble, exiliada Polaca durante el holocausto que terminó siendo ciudadana del mundo, según uno de los pasaportes que le otorgó la ONU. En homenaje a este personaje tan interesante, las paredes de Sonia están cubiertas de mementos de la abuela; cartas, fotografías antiguas, actas de nacimiento, billetes de tren….y a través de este viaje por los recuerdos el restaurante crea un ambiente casero, evocador, reconfortante.

Restaurante Sonia, ciudad de méxico

Entre paredes deslavadas, objetos vintage y luces tenues, la chef Karina Rivera presenta la carta de Sonia: compacta, pero llena de sabor y variedad.

Poblana de nacimiento, la joven de 29 años encontró su vocación en la comida mexicana contemporánea. La penúltima de 5 hermanos, ninguno de ellos (ni sus padres) gastrónomos, Karina se dedica a la cocina porque, en sus palabras, es donde se siente cómoda. Dónde siente que las cosas le salen bien. Y si juzgamos por los platillos que probamos, le salen muy bien. El carpaccio de betabel con mantequilla de pistache es uno de los más originales que he probado: confieso, que a pesar de no ser amante del terroso vegetal púrpura, es una entrada que no hay que dejar de probar. La “mantequilla” de pistache es más parecida a un peanut butter gourmet que a una salsa tradicional.

Restaurante Sonia, ciudad de méxico
Carpaccio de betabel con mantequilla de pistache, pepitas caramelizadas, arúgula y parmesano.

El capriccio del chef, que se llama así probablemente porque los pescados son el ingrediente favorito de Karina (incluso sonríe y se emociona de pensar en ellos cuando se lo pregunto; en Sonia solo se usa pesca sustentable, y en los ojos de Karina, esos peces son muy pero muy bonitos), es un armónico semi-crudo de kampachi con puré de aguacate, mantequilla de ajo y un toque de chile serrano. Le acompañan tostadas de arroz inflado. No es un ceviche ni un tiradito, es un platillo en su propia categoría.

Capriccio del chef: semi-crudo de kampachi con puré de aguacate y tostadas de arroz.

Por último, el fuerte, y tal vez mi favorito y el que no puedes omitir estando en Sonia: las carnitas de guajolote en mole oaxaqueño. Acompañado de tortillitas para hacer tacos, me atrevo a decir que es una sinfonía por la cual vale la pena ensuciarse los dedos y manchar la servilleta. Se sirve con puré de plátano macho, ajonjolí en polvo, y sorprendentemente, moras azules, que le aportan un toque dulce y ácido perfecto.

Restaurante Sonia, ciudad de méxico
Carnitas de guajolote en mole oaxaqueño con puré de plátano macho.

Para terminar, llega el postre, exquisito: una paleta de limón con mousse de queso mascarpone, crema de limón y crumble de galletas con canela. Definitivamente, este no es un postre que preparaba mi abuela (y sospecho que tampoco la abuela de muchos), es complejo y de presentación divertida y dedicada, pero aunque nunca encontré un plato así en las comidas familiares de mi niñez, el sabor del crumble me remonta a temporadas navideñas: es como un buñuelo casero espolvoreado sobre un elegante plato de alta repostería.

Restaurante Sonia, ciudad de méxico
Paleta de limón con mousse de mascarpone y crumble de galletas.
Restaurante Sonia, ciudad de méxico
Karina Rivera y su equipo en la pequeña cocina abierta de Sonia

No hay que dejar de mencionar que el equipo de repostería de Sonia también se encarga del pan; se hace todos los días en casa con masa madre, y es verdaderamente delicioso. Focaccia, pan de leche y bollitos se sirven al inicio de la comida acompañados de mantequilla con un toque de huitlacoche, para empezar a “picar”. Mi recomendación: empieza con uno de los más de 60 vinos escogidos especialmente para Sonia: otro secreto de este lugar es que no trabajan con grandes bodegas, si no con etiquetas algo inusuales de todas partes del mundo, permitiéndonos descubrir nuevos vinos para acompañar la comida.

En definitiva, Sonia es un rincón dónde tomar un descanso del bullicio de la ciudad, y de Reforma, que está a unos cuantos pasos. No estoy tan segura que los platillos me recuerden a mis abuelos, pues su elaboración va mucho más allá que cualquier cocina de casa. Los sabores, inspirados en recetas tradicionales, tienen un marcado toque moderno, así como la casona del restaurante, que a pesar de darnos una sensación de antaño no deja de tener un toque cool y urbano, con la música (de pronto, estamos escuchando portishead mientras como mi taco de carnitas), el bar, y la cocina abierta. Es el escenario perfecto para comer delicioso, y después de un buen postre, instalarse a la sobremesa, y tal vez, ya no regresar a trabajar.

Restaurante Sonia, ciudad de méxico

Sonia

Toma nota:
Oxford 23, Col. Juárez, CDMX
Tel: 5941-4956

Web/reservaciones: Sonia en opentable
IG: restaurante.sonia

Acerca del autor

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Editora del arte del buen vivir; bloguera apasionada del buen comer, todo lo boutique, hoteles, interiorismo, las terrazas soleadas y todos los animales.

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